Test de Ansiedad de Hamilton
La ansiedad es una de los problemas psicológicos que cada vez más está afectando a una amplia gama de la población, por este motivo es necesario conocer herramientas útiles que nos permitan identificarla. Así uno de los test más ampliamente utilizados es la escala de Hamilton (HAS, Hamilton Anxiety Scale) diseñada en 1959.
Se ha utilizado un test de Hamilton on-line, de la página web “eutimia.com” que lo podemos encontrar en el siguiente link: http://www.eutimia.com/tests/hars.htm#.V0htK5F97IU .
Acerca de la historia de esta escala de evaluación, inicialmente contaba con 15 items, cuatro de los cuales posteriormente se combinaron para formar solo dos así quedó reducida a 13 items; para el año de 1969 el ítem de “síntomas somáticos generales” se dividió en dos: “síntomas somáticos musculares” y “síntomas somáticos sensoriales”, así tenemos la versión de 14 items que se usa hasta la actualidad.
Pese a ser una de las herramientas más utilizadas para “diagnosticar” la ansiedad, la indicación que da su autor, es utilizarla para “valorar el grado de ansiedad en pacientes previamente diagnosticados y, según el autor, no debe emplearse para cuantificar la ansiedad cuando coexisten otros trastornos mentales” (PSICOPSI, 2016). En cuanto a su puntuación, cada ítem tiene una valoración que va de 0 a 4, siendo 4 un punto de referencia que debería mostrarse solo en pacientes hospitalizados, además la aplicación de este test debe ser de máximo treinta minutos.
Se trata de una escala heteroadministrada, es decir que es aplicada por un clínico y puede ser aplicada a la población en general, siempre y cuando se tengan en cuenta factores socioculturales, la edad, el sexo o la condición de salud de la persona al momento de la entrevista, debido a que los ítems en ocasiones tienen términos que no pueden resultar de fácil comprensión para todas las personas. También es fundamental que las instrucciones se las explique de manera clara y que la persona tome en cuenta que las afirmaciones deben corresponder a síntomas presentes durante el último mes y no un tiempo mayor a este.
La escala está diseñada para que cada criterio de cuenta de un sentimiento independiente, que se encuentra en estrecha relación con la ansiedad, Entre los criterios que se consideran dentro de esta escala se encuentran; Humor ansioso, tensión, miedos, insomnio, intelectual, humor depresivo, somático sensorial, somático muscular, síntomas cardiovasculares, síntomas respiratorios, síntomas gastrointestinales, genitourinarios, síntomas autonómicos, de igual modo se evalúa la conducta durante la entrevista, por lo cual el evaluador debe mantenerse atento a las conductas del evaluado a lo largo de la aplicación de la escala para poder emitir un criterio correcto de evaluación en este ítem (Arrieta y Almudena 2009).
A llegado a ser uno de test más utilizados ya que cuenta con una estudios de fiabilidad y validez, teniendo en la fiabilidad una consistencia de 7 (alfa de Crohbach de 0.79 a 0.86), “posee excelentes valores test-retest tras un día y tras una semana (r = 0,96) y aceptable estabilidad después de un año (r = 0,64)” (PSICOPSI, 2016). En cuanto a validez “La puntuación total presenta una elevada validez concurrente con otras escalas que valoran ansiedad, como The Global Rating of Anxiety by Covi18, 19 (r = 0,63 – 0,75) y con el Inventario de Ansiedad de Beck20 (r = 0,56)” (PSICOPSI, 2016).
Podemos observar que a pesar de su sencilla y corta estructura, esta herramienta cuenta con una serie de características y estudios científicos, que lo convierten en un test que puede ser un gran aporte en la práctica del profesional en salud mental. Su fácil aplicación permitirá al profesional tener un sustento para su diagnóstico, es decir que el test en si no puede ser usado para diagnosticar, pero si para corroborar aquello que el profesional ya ha identificado, por lo que su uso es muy recomendado siempre y cuando su interpretación este guiado por un profesional.
Medina Cotacachi Diego Roberto, mayo 2016
Biografía
- Carrobles JA, Costa M, Del Ser T, Bartolomé P. La práctica de la terapia de conducta. Valencia. Promolibro. 1986.
- Arrieta, E y Almudena, A (2009). Efectividad de las Pruebas Psicométricas en el Diagnóstico y Seguimiento de Deterioro, Depresión y Ansiedad en las Personas Mayores. Clínica y Salud, 20(1), 5-18. Recuperado en 27 de mayo de 2016, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-52742009000100002&lng=es&tlng=es

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