jueves, 2 de junio de 2016

Test de Ansiedad de Hamilton


La ansiedad es una de los problemas psicológicos que cada vez más está afectando a una amplia gama de la población, por este motivo es necesario conocer herramientas útiles que nos permitan identificarla. Así uno de los test más ampliamente utilizados es la escala de Hamilton (HAS, Hamilton Anxiety Scale) diseñada en 1959.

Se ha utilizado un test de Hamilton on-line, de la página web “eutimia.com” que lo podemos encontrar en el siguiente link: http://www.eutimia.com/tests/hars.htm#.V0htK5F97IU .
Acerca de la historia de esta escala de evaluación, inicialmente contaba con 15 items, cuatro de los cuales posteriormente se combinaron para formar solo dos así quedó reducida a 13 items; para el año de 1969 el ítem de “síntomas somáticos generales” se dividió en dos: “síntomas somáticos musculares” y “síntomas somáticos sensoriales”, así tenemos la versión de 14 items que se usa hasta la actualidad.

Pese a ser una de las herramientas más utilizadas para “diagnosticar” la ansiedad, la indicación que da su autor, es utilizarla para “valorar el grado de ansiedad en pacientes previamente diagnosticados y, según el autor, no debe emplearse para cuantificar la ansiedad cuando coexisten otros trastornos mentales” (PSICOPSI, 2016). En cuanto a su puntuación, cada ítem tiene una valoración que va de 0 a 4, siendo 4 un punto de referencia que debería mostrarse solo en pacientes hospitalizados, además la aplicación de este test debe ser de máximo treinta minutos.

Se trata de una escala heteroadministrada, es decir que es aplicada por un clínico y puede ser aplicada a la población en general, siempre y cuando se tengan en cuenta factores socioculturales, la edad, el sexo o la condición de salud de la persona al momento de la entrevista, debido a que los ítems en ocasiones tienen términos que no pueden resultar de fácil comprensión para todas las personas. También es fundamental que las instrucciones se las explique de manera clara y que la persona tome en cuenta que las afirmaciones deben corresponder a síntomas presentes durante el último mes y no un tiempo mayor a este.

La escala está diseñada para que cada criterio de cuenta de un sentimiento independiente, que se encuentra en estrecha relación con la ansiedad, Entre los criterios que se consideran dentro de esta escala se encuentran; Humor ansioso, tensión, miedos, insomnio, intelectual, humor depresivo, somático sensorial, somático muscular, síntomas cardiovasculares, síntomas respiratorios, síntomas gastrointestinales, genitourinarios, síntomas autonómicos, de igual modo se evalúa la conducta durante la entrevista, por lo cual el evaluador debe mantenerse atento a las conductas del evaluado a lo largo de la aplicación de la escala para poder emitir un criterio correcto de evaluación en este ítem (Arrieta y Almudena 2009).


A llegado a ser uno de test más utilizados ya que cuenta con una estudios de fiabilidad y validez, teniendo en la fiabilidad una consistencia de 7 (alfa de Crohbach de 0.79 a 0.86), “posee excelentes valores test-retest tras un día y tras una semana (r = 0,96) y aceptable estabilidad después de un año (r = 0,64)” (PSICOPSI, 2016). En cuanto a validez “La puntuación total presenta una elevada validez concurrente con otras escalas que valoran ansiedad, como The Global Rating of Anxiety by Covi18, 19 (r = 0,63 – 0,75) y con el Inventario de Ansiedad de Beck20 (r = 0,56)” (PSICOPSI, 2016).

Podemos observar que a pesar de su sencilla y corta estructura, esta herramienta cuenta con una serie de características y estudios científicos, que lo convierten en un test que puede ser un gran aporte en la práctica del profesional en salud mental. Su fácil aplicación permitirá al profesional tener un sustento para su diagnóstico, es decir que el test en si no puede ser usado para diagnosticar, pero si para corroborar aquello que el profesional ya ha identificado, por lo que su uso es muy recomendado siempre y cuando su interpretación este guiado por un profesional.


Medina Cotacachi Diego Roberto, mayo 2016


Biografía

  • Carrobles JA, Costa M, Del Ser T, Bartolomé P. La práctica de la terapia de conducta. Valencia. Promolibro. 1986.
  • Arrieta, E y Almudena, A (2009). Efectividad de las Pruebas Psicométricas en el Diagnóstico y Seguimiento de Deterioro, Depresión y Ansiedad en las Personas Mayores. Clínica y Salud, 20(1), 5-18. Recuperado en 27 de mayo de 2016, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-52742009000100002&lng=es&tlng=es

jueves, 19 de mayo de 2016

Test de autoevaluación de rasgos depresivos de Zung (adaptado)

El test de Zung es una herramienta de gran utilidad en el campo de la psicología clínica, la cual tiene la modalidad de ser autoadministrada, por lo que su aplicación es sencilla y permite encontrar síntomas que pueden alertarnos de un cuadro de depresión. Fue creada en 1965 por Zung, y tiene una modadlidad similar a la escala de depresión de Hamilton.

ESTRUCTURA
Esta es una escala autoaplicada la cual está conformada por 20 frases relacionadas con la depresión, que están divididas en 2 partes, una eson formulaciones positivas y la otra son formulaciones negativas. Al ser similar a la escala de depresión de Hamilton evalua síntomas somáticos y los cognitivos, con 8 items para cada grupo, además cuenta con dos items que hacen referencia al estado de ánimo y otros dos a síntomas psicomotores.
“El paciente cuantifica no la intensidad sino solamente la frecuencia de los síntomas, utilizando una escala de Likert de 4 puntos, desde 1 (raramente o nunca) hasta 4 (casi todo el tiempo o siempre)” (Psicomag.com, 2015). El marco temporal no está claramente establecido, así en unas versiones las instrucciones indican que evalúe la frecuencia de los síntomas de modo indeterminado o con una expresión tal como “recientemente”1, en otras se hace referencia a “su situación actual” 2, o a la semana previa 3. Esta falta de claridad en este aspecto no tiene mayor importancia, ya que las personas asumen que puede ser del tiempo actual com de tiempo reciente. En tal caso se debe tener las debidas precauciones para evitar que el paciente interprete de manera errónea a las preguntas, pudiendo responder con una perspectiva de sucesos muy anteriores y que muy probablemente no tengan influencia con su estado actual de ánimo.
Igualmente a pesar de ser una herramienta que no necesita de mayor guía, por su sencillez, es imperante que el profesional de la salud mental de una debida aclaración las posibles dudas del paciente, así como una correcta interpretación para que el paciente pueda entender aquello que necesita saber.

MOTODOLOGÍA Y PROCEDIMIENTO
Como  esta descrito anteriormente, este instrumento puede ser auto-aplicado, sin que esto signifique que el psicólogo no pueda estar pendiente, si así se lo requiere. El tiempo para poder llenar este cuestionario es indeterminado, por lo que el paciente podrá tranquilamente leer detenidamente cada frase.
En cuanto a la puntuación podemos encontrar lo siguiente, en la bibliografía anglosajona 1, 4-5 se utiliza la puntuación normalizada, con los siguientes puntos de corte:

  • ·         No depresión > 50 (£ 40 puntos)
  • ·         Depresión leve 51-59 (41-47 puntos)
  • ·         Depresión moderada 60-69 (48-55 puntos)
  • ·         Depresión grave > 69 (> 55 puntos)
En nuestro medio se utilizan de forma indistinta ambos sistemas, el de puntuación normalizada 6-7, y el de puntuación total 2, 8-10, con diferentes propuestas en lo que respecta a los puntos de corte. Conde y cols2 proponen los siguientes puntos de corte:

  • ·         No depresión < 35 (< 28 puntos)
  • ·         Depresión leve 36-51 (28-41 puntos)
  • ·         Depresión moderada 52-67 (42-53 puntos)
  • ·         Depresión grave > 68 (> 53 puntos)
Otros autores han utilizado categorizaciones distintas. Así, Seva-Diaz A. (1982) 8, propone la siguiente categorización:

  • ·         No depresión < 40 (< 32 puntos)
  • ·         Depresión leve 41-59 (33-47 puntos)
  • ·         Depresión moderada-severa ³ 60 (> 47 puntos)


Para finalizar podemos indicar que esta escala es de gran utilidad pues nos ayudará a determinar de una manera sencilla si un paciente posee síntomas de depresión, para posteriormente ayudarlo o remitirlo a una consulta con un profesional, para que pueda realizar un diagnóstico completo y profundo para poder introducir a la persona en un tratamiento psicológico si se lo requiere. Por otra parte también será necesario comparar con otras escalas para verificar los resultados.

Diego Medina, 2016

Bibliografía

Eutimia.com. (2016). Eutimia.com. Obtenido de http://www.eutimia.com/tests/zung.htm#.Vz5DhvnhDIU
Psicomag.com. (2015). depresion.psicomag.com. Recuperado el 2016, de http://www.depresion.psicomag.com/esc_zung.php

miércoles, 27 de abril de 2016

Utilidades Virtuales para Psicología

Hoy en día existen un sin fin de utilidades gracias a las tecnologías digitales y al internet. Estas utilidades estan dirigidas a diferentes tareas cotidianas que el ser humano puede realizar, unas son para el ocio y otras para cuestiones profesionales o técnicas. En este caso queremos presentar una página que pone a disposición de los profesionales en psicología una variedad de herramientas que en algún momento del quehacer profesional o académico, nos podría facilitar varias tareas, evitando rompernos la cabeza al no poder encontrar fácilmente aquello que necesitamos, puesto que al ingresar al internet podemos encontrar de todo, pero muy pocas cosas son verdaderamente útilles; sin más les dejo el link de esta página:


DIFEMENTES.COM 

Tecnologías Digitales y Psicología

Vídeo laboratorio de Psicología

Actualmente vivimos en la era de la revolución tecnológica, la cual está inundando cada aspecto de la vida humana, constantemente aparecen nuevas tecnologías que facilitan las diferentes tareas que realizan las personas; es por este motivo que la Psicología no puede quedarse al margen respecto de este tema, actualmente existen herramientas que pueden automatizar y simplificar el trabajo del profesional en psicología, estas herramientas generalmente se las conoce como TIC’s (Tecnologías de información y comunicación) pero no son las únicas, también existe la realidad virtual, realidad aumentada, telepsicología, y no dudamos que con el tiempo se sumen otras. Estas tecnologías digitales pueden aportar grandes beneficios al quehacer psicológico, siempre y cuando se las aplique bajo la responsabilidad y conocimiento de un profesional.
La inserción de las nuevas tecnologías no se limita solamente a las tareas cotidianas que todo el mundo conoce y maneja, su alcance es mucho mayor, ha alcanzado toda la multitud de disciplinas científicas. Es muy claro que las nuevas tecnologías cada vez más se introducen agresivamente en cada aspecto de la actividad humana; dentro de la psicología clínica “las TIC se han aplicado en el ámbito experimental, educativo, social, psicométrico y clínico” (Botella Arbona et al., 2007). Dentro del campo de la psicología debemos tener en cuenta que desde la década de los 60, con la creación de los primeros ordenadores, se introdujo la analogía de que nuestra mente puede asemejarse a un ordenador, el cual procesa y almacena la información; esto nos indicaba las futuras repercusiones que tendría la cibernética y que hoy en día los podemos palpar. Teniendo en cuenta esta analogía, vemos que cada día los nuevos instrumentos tecnológicos buscan asemejarse de manera más precisa a la conducta humana con mayores potencialidades en contextos de evaluación e intervención, lo que de cierta forma permite que las tecnologías aplicadas a la psicología puedan ser más amigables con el usuario y que este a la vez genere menos resistencia ante el uso de estas nuevas herramientas, además estas se pueden personalizar y adecuar a las características de las personas.
En nuestro país estas tecnologías se están insertando a paso lento en el campo de la psicología, nuestro profesionales aún siguen utilizando el lápiz y el papel, herramientas que son muy útiles, pero tienen sus limitaciones. El potencial que poseen las tecnologías digitales, en otros países ha demostrado tener grandes ventajas en el quehacer profesional cotidiano. Ahora su incorporación cuenta con sus dificultades, pero es necesario hacerlo pues posee la capacidad de transformar las dinámicas de trabajo e interacción entre el paciente y el profesional en psicología. Actualmente el uso de estas tecnologías se está incorporando en el ámbito de la educación formal y escolar, lo que es un gran paso para que toda nuestra cultura cada vez más se vea inmersa dentro de lo que se denomina la “sociedad de la información”. De esta forma, la práctica pedagógica “ya no es vista únicamente como un instrumento para promover el desarrollo, la socialización y la enculturación de las personas, como instrumento de construcción de la identidad, sino se convierte en el motor fundamental de desarrollo” (“Psicología de la educación virtual: aprender y enseñar con las tecnologías de la información y la comunicación,” 2008).
Claramente esta dicho que la inserción de las nuevas tecnologías tiene el fin de promover el desarrollo de las sociedades, por lo que está implícito que estas tecnologías deben estar presentes en el avance de las ciencias psicológicas. Actualmente existen diferentes tareas que pueden ser automatizadas y potencializadas, pero sin embargo existe un uso limitado y poco innovador de parte de los profesionales poco capacitados en el uso de tecnologías, o en el mejor de los casos “la informática en psicología se reduce a la informatización de los tests y pruebas diagnósticas tradicionales” (Saldaña, 2001); este fenómeno se lo puede evidenciar desde las mismas aulas de clase donde se preparan los profesionales. Como indica Cuban (citado por “Psicología de la educación virtual, 2008”):
Cuando se analiza el tipo de uso, resulta que estas potentes tecnologías acaban siendo frecuentemente utilizadas como procesadores de textos y como aplicaciones de bajo nivel que refuerzan las prácticas educativas existentes en lugar de transformarlas. Después de tantos aparatos, dinero y promesas, los resultados son escasos. (pp. 83)
Como se puede evidenciar, no existen únicamente ventajas en la implementación de nuevas tecnologías, pues es un tema que ha ocasionado polémica y controversias. El uso de las nuevas plataformas virtuales pueden ser mal utilizadas, se debe evitar usar estas herramientas de forma indiscriminada, también evitar que los resultados que se ofrecen sean utilizados como verdaderos diagnósticos psicológicos. Además se puede caer en el error de incentivar a la dependencia del uso de los dispositivos móviles en el caso de los jóvenes, que pueden tomar el uso terapéutico de ciertas herramientas, como una excusa  para poder estar más tiempo frente a estos dispositivos que muchas de las veces son utilizados para actividades de ocio, que poco aportan al desarrollo de la persona. En cuestión de la formación de profesionales con las universidades virtuales, se debe tener precaución puesto que esta formación puede verse algo limitada en comparación con la modalidad presencial. Otra de las dificultades de optar por las nuevas tecnologías es en cuanto a la complejidad de acceso a ellas, en especial por su elevado costo, que muchas veces limita su uso a ciertos sectores de la sociedad. Además existen limitaciones que no han sido subsanadas, que pueden provocar resistencia por parte del paciente, o peor aún provocar iatrogenias, por parte del profesional, que en nuestro país, como ya se mencionó, no están preparados adecuadamente en la utilización y n ose sienten preparados o seguros con su uso. Todos estos inconvenientes y otros traen consigo implicaciones éticas, las cuales se han discutido muy poco desde la academia; nos hemos dejado seducir por el potencial que ofrecen las nuevas tecnologías, pero no nos hemos detenido a pensar cuidadosamente en los riesgos que conlleva el uso de las actuales tecnologías así como de las que están emergiendo. ¿Es posible que las futuras tecnologías reemplacen al profesional en psicología? ¿Qué funciones del psicólogo pueden automatizarse y que otras no deberían?, existen muchas inquietudes que todavía no están siendo analizadas o se las da por hecho.
En la actualidad, alrededor del mundo existen una gran cantidad de herramientas que están siendo utilizadas al servicio de la Psicología, las mismas que para ser desarrolladas han tomado en cuenta el factor humano y sus diferentes necesidades y requerimientos. Una de las herramientas que más se utiliza es la internet, la cual ofrece diversidad de aplicaciones para la psicología como “acceso a recursos e información, popularización de guías de autoayuda, mecanización de la aplicación de tests y cuestionarios, servicios psicológicos, servicios para psicólogos, etc.” (Trujillo, 2005). Como se mencionó anteriormente existe la realidad virtual y la realidad aumentada, que están siendo utilizadas en el tratamiento de trastornos de ansiedad, de fobias, trastornos alimenticios o de imagen corporal, esto mediante la creación de entornos totalmente virtuales o una mezcla de lo virtual con lo real, siendo utilizada como técnica de exposición ante los estímulos que provocan el malestar. Pero estas no son las únicas herramientas, cada vez más los reactivos psicológicos están siendo aplicados a través de los ordenadores, permitiendo el procesamiento de los resultados en un menor tiempo, otro ejemplo es el diagnóstico o asesoramiento por medio de videoconferencia, lo que se lo conoce como telepsicología. El desarrollo de software especializado nos brinda cada vez mayores facilidades al brindar los servicios de psicología, como lo vemos en “la incorporación de los Test Adaptativos Informatizados (TAIs) ya que su utilización permite, por un lado, el almacenamiento de los datos sin etapas previas de codificación o escritura de los mismos, y por otro, la calificación inmediata de los sujetos; el diseño y empleo de test adaptados a las necesidades del paciente” (Solanes Puchol & Martín del Río, 2007).
El poder describir todas las herramientas que las nuevas tecnologías nos ofrecen es una tarea demasiado extensa, pero entre las que están aportando cada vez más, son los dispositivos integrados con Computación Ubicua y la Computación Persuasiva; “El primer término acuñado por Weiser (1991) como un paradigma de interacción en el cual el ordenador se “distribuye e integra” en el entorno del sujeto, tratando de ocultar su presencia mediante la distribución de diversos dispositivos que permiten la interacción” (Arbona, Quero, Rivera, & García-Palacios, 2009). Por su parte, la computación persuasiva es aquella que se basa en la interacción hombre-máquina; estos dos términos están muy relacionados con tecnologías que se ofrecen a través de páginas web y de los tan conocidos dispositivos móviles, tecnologías con las que cada vez más estamos en interacción, y que en el campo de la salud permiten, en tiempo real, registrar sus conductas para poder emitir consejos para modificar dicha conducta, además de ayudar en la prevención y control de ciertas enfermedades, tanto físicas como psicológicas. Estas herramientas pueden ser utilizados en la psicología para monitorear a sus pacientes, pues se puede llevar registros precisos del paciente, además de podernos alertar y acercar en casos de emergencia; otra de sus ventajas es que las tareas que muchas veces son enviadas por el profesional y que en muchas ocasiones no son cumplidas, los dispositivos móviles facilitaran el cumplimiento de dichas tareas.
Un aspecto fundamental en el desarrollo y aplicación de estas nuevas tecnologías es tomar en cuenta las diversas variantes, y no únicamente el aspecto humano individual, es decir, que sus diseños tomen en cuenta el medio ambiente, el medio social, y la cultura misma donde se desenvuelven las personas, para que los beneficios y resultados sean cada vez más precisos. Es decir que se debe pensar en macro para que el entorno virtual no diste mucho del real.  Por otra parte se debe cuidar caer en errores como una posible dependencia a la tecnología, perdiendo la calidez humana desde el punto de vista emocional, o lo que es peor, reemplazar totalmente la interacción humana, teniendo así solo una relación humano-ordenador, o en otras palabras evitar que la herramienta reemplace al ser humano, debe existir límites a los que se pueda llevar el avance tecnológico.
Como se ha descrito los avances de la tecnología nos despliegan un abanico de posibilidades de aplicación dentro del campo de la Psicología, tanto para la aplicación clínica como para el área de la investigación y en la preparación académica, lo importante es siempre tener en consideración los beneficios así como también los contras para que su utilización resulte lo más útil posible, esto tomando en cuenta que el futuro no es usar la informática para la Psicología, sino el integrar a la informática en la Psicología, que pese a parecer lo mismo en verdad implica cambios radicales en muchos de las funciones en la psicología, en la reformulación de las metodologías, caso contrario la psicología seguirá teniendo el avance lento del que muchas otras disciplinas le han recriminado.
En la actualidad todas las ciencias para poder lograr sus avances están haciendo uso de todo el potencial de cálculo, procesamiento y almacenamiento de información que nos otorga las tecnologías digitales, lo que les ha significado grandes descubrimientos, avances importantes que han permitido alcanzar el desarrollo de las sociedades, esto en los países que han apostado por las nuevas tecnologías, en contraste en los países en vías de desarrollo, que muy poco invierten en la investigación de estas tecnologías, nos muestran una sociedad que está muy por detrás de otros países. Con todo lo descrito, también debemos evitar dejarnos deslumbrar por todo el potencial que se puede lograr, sin olvidar las capacidades humanas que no podrán ser reemplazadas fácilmente por el desarrollo de las tecnologías digitales, sin la supervisión y la guía de un profesional, muchas de estas tecnologías podrían llevar al perjuicio del propio usuario, además su uso excesivo por parte de los profesionales les podría significar el detrimento en su aportación, quedando relegados a un segundo plano.

Bibliografía
Arbona, C. B., Quero, S., Rivera, R. M. B., & García-Palacios, A. (2009). Avances en los tratamientos psicológicos: la utilización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Anuario de Psicología / The UB Journal of Psychology, 40(2), 155–170. Retrieved from http://www.raco.cat/index.php/AnuarioPsicologia/article/view/143103
Botella Arbona, C., Baños Rivera, R. M., García Palacios, A., Quero Castellano, S., Guillén, V., & Marco, H. J. (2007). El uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en psicología clínica. UOC Papers: Revista Sobre La Sociedad Del Conocimiento, (4), 8. Retrieved from http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2271719&info=resumen&idioma=SPA
Psicología de la educación virtual: aprender y enseñar con las tecnologías de la información y la comunicación. (2008). Retrieved from http://books.google.com/books?id=DR_kT50zsRsC&pgis=1
Saldaña, D. (2001). Nuevas tecnologías: nuevos instrumentos y nuevos espacios para la psicología. Apuntes de Psicología, 19(1), 5-10. Retrieved from: https://idus.us.es/xmlui/bitstream/handle/11441/26674/Nuevas%20tecnolog%C3%ADas.pdf?sequence=1&isAllowed=y
Solanes Puchol, Á., & Martín del Río, B. (2007). Aportaciones de la Psicología a la incorporación de nuevas tecnologías en nuevos ámbitos de la vida cotidiana. Revista de La Facultad de Ciencias Sociales Y Jurídicas de Elche, 1(2), 235 – 257.
Trujillo,  a. (2005). Nuevas tecnologías y Psicología: Una perspectiva actual. Apuntes de Psicología, 23(3), 321–335. Retrieved from http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2351167&orden=141678&info=link\nhttp://dialnet.unirioja.es/servlet/extart?codigo=2351167